AMOR LIMEÑO
A veces pienso que se trata
de un sueño,
pero la verdad de tu mirar
despierta mi fe en el amor,
y es custodia de un corazón
del que eres dueño,
de un corazón que se deja
amar sin filtros ni temor.
Que el Señor bendiga a mi
niño limeño,
pues ilumina mis días como
un sol colmado de fulgor.
Mi templo de piel canela, mi
suspiro más risueño,
y un mar de azabache en tus
ojos repleto de cariño y calor.
Este amor es tan fuerte como
el más duro leño. Con horizontes alfombrados de tulipán y flor de ciclamor,
y que hacerte feliz es mi
prioridad y empeño,
porque este
amor es grande, inmenso... Es un clamor.
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