MADROÑO
Sin cesar
florece, fructifica, y madura...
como los
devotos con la fe más pura,
pues la
devoción no es momento preciso,
es oración
constante y fervor que perdura.
El madroño
que madura,
se toma un
año en pigmentar su carnadura,
y aquí mi
oración para honrar tu hermosura...
y que viva
la Virgen de la Cabeza, que como ella solo una.
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